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LEJOS DE ELLA

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Dirección: Sarah Polley.
País: Canadá.
Año: 2006.
Duración: 110 min.
Género: Drama.
Interpretación: Julie Christie (Fiona Anderson), Olympia Dukakis (Marian), Gordon Pinsent (Grant Anderson), Michael Murphy (Aubrey), Kristen Thomson (Kristy), Wendy Crewson (Madeleine).
Guión: Sarah Polley; basado en el relato "The bear came over the mountain" de Alice Munro.
Producción: Daniel Iron, Simone Urdl y Jennifer Weiss.
Música: Jonathan Goldsmith.
Fotografía: Luc Montpellier.
Montaje: David Wharnsby.
Diseño de producción: Kathleen Climie.
Vestuario: Debra Hanson.
Estreno en Canadá: 4 Mayo 2007.
Estreno en España: 21 Diciembre 2007.


SINOPSIS


Grant y Fiona Anderson han estado casados durante muchos años. Ahora jubilados, viven confortablemente en una casa en el campo, pero su felicidad se ve afectada por los problemas de deterioro de memoria de Fiona. Para no cargar a su marido con más trabajo y cuidados, ella insiste en ingresar en una residencia. A partir de ese momento, el universo de Grant también se desestabiliza, llevándole a una vida nueva en todos los sentidos.

CÓMO SE HIZO "LEJOS DE ELLA"
Notas de producción © 2006 Notro Films

Sarah Polley volvía en avión de Islandia, donde había estado trabajando para la película No Such Thing, de Hal Hartley, cuando leyó en la revista New Yorker el relato The Bear Came Over the Mountain, de Alice Munro. «La historia me conmovió muchísimo. Acababa de trabajar con Julie Christie, y, mientras la leía, no podía dejar de ver su rostro en el personaje de Fiona», explica Polley. «No soy el tipo de persona que va barruntando la forma de adaptar historias; prefiero dejar como están las cosas que me gustan. Pero aquello me fascinó. Leí el relato y enseguida vi la película, y supe cómo iba a ser». En aquel momento de su carrera, Polley llevaba actuando desde los seis años, y había escrito y dirigido dos cortos, Don’t Think Twice y The Best Day of My Life. «Pasé dos años sin poder quitarme aquella historia de la cabeza, y por fin le pedí al productor Danny Iron que intentara conseguir los derechos. Me lancé a escribir, aunque resulta difícil adaptar el trabajo de alguien a quien admiras tanto. Alice Munro es una de mis escritoras favoritas, porque ve a través de las cosas. Sus personajes son muy imperfectos, unas veces adorables y otras detestables. La adaptación no me resultó tan difícil, pues podía ver la película inserta en la historia». Junto a Polley trabajaron las productoras Jennifer Weiss, con quien había ganado un Premio Genie por el corto I Shout Love, y Simone Urdl (ambas socias en la productora The Film Farm), y Daniel Iron, de Foundry Films, que había producido el primer corto de Polley, Don’t Think Twice. Atom Egoyan fue el productor ejecutivo. Daniel Iron, que conocía a Polley desde hacía mucho tiempo, nunca dudó de su capacidad para dirigir un largometraje. «Sé perfectamente lo brillante y diligente que puede llegar a ser. Lleva en los escenarios desde niña, y conoce el oficio mejor que ningún director novel. Ella elaboró el guión preliminar con una escaleta de planos de rodaje». Egoyan corrobora esta afirmación: «Durante el rodaje de El dulce porvenir, me di cuenta de que Sarah se fijaba mucho en todo. Ha sido una progresión natural. Tiene una portentosa madurez que impregna todo el guión. En él hay austeridad, claridad y una coherencia dramática. Ha respetado el original y a la vez lo ha expandido con decisión. Ha conseguido algo que el cine hace a la maravilla, que es trasportarnos, a través del rostro humano, a sitios a los que no esperamos viajar».





«No cabe duda de que Sarah está preparada para hacer un largometraje», explica Jennifer Weiss. «Si ves sus primeras obras, te das cuenta de que encaja bien en el estilo de Alice Munro: tiene sutileza y simplicidad, y sabe cómo trabajar con los actores para que interpreten todos los matices igual que Alice Munro lo hace con los personajes.» Aunque Munro no participó en la adaptación, se mostró satisfecha con el resultado: Polley lo descubrió a través de un halagador mensaje de voz que Munro le dejó el 23 de diciembre de 2005.

LEJOS DE ELLA, una historia de amor sobre la lealtad, resulta una apuesta audaz no sólo por el hecho de que su directora tenga 27 años, sino también porque, a pesar de que estar viviendo los primeros años de su matrimonio, ha sabido entender a una pareja que lleva diez lustros casada. «Es una historia que te conmueve», explica Weiss. «La ves desde tu propia perspectiva y proyectas en ella tus propias experiencias. Es una confirmación de que la vida es cíclica, y de que todos nos enfrentamos a los mismos desafíos en el amor, el matrimonio y el compromiso».

Los fallos de memoria de Fiona Andersson perturban la tranquilidad del matrimonio. A pesar de la necesidad de Grant de negarlo, Fiona está enferma. Aunque al principio apenas es perceptible, la enfermedad de Alzheimer va borrando, recuerdo a recuerdo, toda una vida. Lo que primero se olvida es el pasado más reciente, que en el caso de los Andersson es una época feliz. Pero sin la protección de su paz tácita, el pasado salta al primer plano y, con él, algunas emociones que ambos preferirían que siguieran enterradas.

«El papel del Alzheimer en la película es una metáfora de la importancia de la memoria en una relación duradera: lo que elegimos recordar, lo que elegimos olvidar. Revela la madurez de Sarah, ya que es un camino que aún no ha recorrido», comenta la productora Simone Urdl. Oscar Wilde escribió, en La importancia de llamarse Ernesto, que la memoria es un diario que todos llevamos con nosotros. A diferencia de un documental, el diario está personalizado por la alegría y el sufrimiento. La memoria es selectiva.

De hecho, Polley quería explorar cuánto tiempo puede sobrevivir un matrimonio, pero sin volver la vista a un pasado más romántico, una táctica en la que se basan muchas películas. Polley explica: «Las historias de amor sobre personas mayores tienden a ser demasiado sentimentales, o están justificadas por un millón de escenas retrospectivas de la juventud de los protagonistas, y eso me parece mucho menos interesante». El amor nuevo es un torrente químico de hormonas, embravecido por la fusión de dos vidas, pero en todos los casos los amantes llegan a los brazos del otro con una hoja en blanco. De haber algún lastre, siempre es de una relación anterior. Pero el momento que interesa a Polley es cuando la joven pareja lleva medio siglo rindiéndose cuentas, porque entonces cada uno ya tiene sus propias cicatrices emocionales, que, al ser las más dolorosas, son las que se recuerdan durante más tiempo. Lo que Grant le hizo a Fiona pudo ser para él una locura de juventud, pero se equivocaba si pensaba que el tiempo la borraría. «Quería que ésta fuese una relación real, cuyos protagonistas hubieran pasado por cosas increíbles y hubieran salido a flote. Una relación llena de experiencia, emoción y trasgresión».

El gran atractivo de LEJOS DE ELLA radica tanto en su argumento como en su reparto. La oscarizadas actrices Julie Christie y Olympia Dukakis trabajan junto a Gordon Pinsent y Michael Murphy, ambos actores de merecido reconomiento. «Contar con unos actores a los que todos conocemos ha sido crucial para la historia, porque el espectador tiene que sentir la conexión con ellos desde el principio», aclara Weiss.

La llegada a la madurez de estos hijos del baby boom ha reinterpretado el significado de cada década, y Christie, Pinsent, Dukakis y Murphy encarnan la nueva definición de persona mayor con cualidades como la vitalidad y el dinamismo. Murphy, actor veterano que ha protagonizado películas como Annie Hall, Manhattan, M.A.S.H. y Los vividores (McCabe and Mrs. Miller), recuerda: «Una vez le dije a Candice Bergen: cuando eras joven, entrabas en una habitación y la sexualidad flotaba en el aire. Ahora es como si alguien hubiera encendido la luz y de repente todos te miran como si fueras la tía de alguien. Cuando llegas a determinada edad, te crees que todo eso se ha acabado, y no es verdad. Yo no me siento diferente de cuando tenía 30 años. Hay una parte de nosotros a la que el tiempo no le afecta. Es cosa del espíritu».

Lejos De Ella se centra en Fiona Andersson, una mujer que de joven fue «etérea, ligera y astuta», encanto que el tiempo no ha conseguido apagar. Parte de su atractivo está en su vulnerabilidad, que se ve acentuada cuando empieza a fallarle la memoria.

Julie Christie ha sido la primera (y única) candidata a encarnar a Fiona Andersson. «Julie es cautivadora, magnética y de una belleza impresionante», dice Polley, recordando lo que le hizo imaginar a Christie en aquel papel. «Tiene una mente muy aguda y una mirada diseccionadora. Es muy vital, entusiasta y curiosa, es imposible no rendirse ante ella. Pero siempre tienes que estar detrás de ella, porque un momento está a tu lado y al siguiente ya no está. Esa fue precisamente la impresión que tuve con el personaje de Fiona al leer el relato. Te basta ver a Julie en cualquier película, desde Darling hasta Afterglow, para darte cuenta de que es una actriz brillante, pero quería verla en un papel más complejo. Sentía una verdadera fascinación por ella, y eso es ideal a la hora de hacer una película. Quieres sentirte fascinada por la persona que tienes frente al objetivo».

«Fiona tiene que ser un personaje vibrante, con carisma, y luego tienes que poder ver su deterioro. Julie tiene la capacidad de hacerlo sin que quede forzado. Está muy presente y al mismo tiempo hay algo efímero en ella, y Sarah conocía esas cualidades. Julie ha superado todas nuestras expectativas», explica Urdl.

El segundo ingrediente es el discreto encanto del actor, guionista y director Gordon Pinsent, toda una referencia del cine canadiense. En lo que un periodista describió como un «papel que marca toda una carrera», Pinsent, de 75 años, interpreta a Grant Andersson, un ex profesor universitario de Mitología que ahora vive en un bucólico paraíso con la que ha sido su esposa durante 50 años. El carisma que solía utilizar en su provecho con sus jóvenes alumnas durante su docencia sigue siendo evidente, aunque templado por la comprensión de que su verdadera riqueza es la mujer que siempre ha tenido: Fiona.

«Gordon es un hombre circunspecto, y al mismo tiempo sencillo y formal», explica Polley. «Me encanta lo distintos que son él y Julie. Resulta muy inspirador ver parejas que llevan juntas mucho tiempo pero que conservan sus identidades diferenciadas, y a veces contradictorias. Son ese tipo de personas que no se han mezclado para convertirse en una pareja monstruo».

«Grant intenta ser fuerte, pero también se siente débil y culpable, y no puede hacer nada por salvar a la mujer que ama. Expresa todas estas emociones a la vez, y es fascinante», señala Urdl. A Pinsent le va muy bien el papel de marido, ya que lleva casado 43 años en la vida real.

«La primera razón por la que me sentí atraído por el proyecto fue porque Sarah me llamó», explica Pinsent. «Haría cualquier cosa por ella. Luego está lo material, el papel en sí. Es fantástico. Hay muchas cosas en el guión, aparte del tema del Alzheimer. Y encima están Julie Christie y Olympia Dukakis. ¿Quién pondría pegas a eso?» Hablando sobre el pasado de su personaje, Pinsent explica: «Grant vivió unos años frívolos, en los que se relacionaba con otras mujeres, sus alumnas y las drogas, pero al final se dio cuenta de que Fiona era el verdadero amor de su vida».

«Fiona siempre esperó a que él madurara, a que sentara la cabeza», continúa Pinsent. «Llega un punto en la edad adulta de Grant en el que su vida conyugal no puede ser mejor. Cuando Fiona se pone enferma, desprenderse de ella le parte el alma. Ella siempre ha sido un poco extravagante, y él se niega a aceptar su enfermedad. No puede creer lo que está sucediendo. Todo ha terminado. ¿Qué le queda? Sólo visitarla, porque la enfermedad va a peor. Aunque a la vida de Grant lleguen nuevas personas y energías, nada podrá, jamás, compararse a ella, y que se la arrebaten es algo que lo destroza. Llega un momento en el que a Grant no le quedan más respuestas».

Lo que llega a su vida son tres mujeres: Madeleine, la directora de Meadowlake, interpretada por Wendy Crewson, Kristy, la enfermera jefa de la residencia, interpretada por Kristen Thomson, y sobre todo Marian, la mujer de Aubrey, el paciente de Meadowlake que se convierte en el objeto del afecto de Fiona. El personaje de Marian lo interpreta Olympia Dukakis, y el de Aubrey, Michael Murphy.

Olympia Dukakis, que fue portavoz de la Alzheimer’s Association de Estados Unidos, considera Lejos de ella como una historia de amor duradero de las que no suelen verse. «Es un enfoque poco convencional sobre el amor y la maleabilidad de la vida», explica. «Nos creemos que las cosas se acaban, pero la vida sigue reinventándose. Mi personaje, Marian, tenía un matrimonio con altibajos. No creo que fuera una relación fácil, pero de algún modo ella y Aubrey consiguen mantenerse juntos. Cuando él se pone enfermo, ella se convierte en su principal cuidadora, sin amargura ni resentimiento. Sus problemas económicos le impiden ingresarlo a tiempo completo en una residencia, pero lo hace por temporadas cortas, para disfrutar de unas vacaciones. Y es entonces cuando la historia cambia, porque su marido conoce a Fiona. Movido por su amor a ella, Grant se las ingenia para darle a su esposa lo que necesita, que es otro hombre, y al hacerlo comienza a encontrar un nuevo futuro junto a mí. Es algo tan inesperado para mí como lo es para él. Marian puede seguir enfadada con lo que la vida le ha ofrecido o aceptar lo que se le presenta. A veces, simplemente tienes que tomar la decisión de ser feliz».

La elección de Dukakis para el personaje de Marian aportó audacidad a un reparto ya de por sí distinguido. «La Marian de Olympia es un contrapunto tan fuerte de Fiona que Grant no da abasto con las dos. Lo importante era que Marian no fuera víctima del encanto de Grant, y sabíamos que con Olympia en el papel eso sería imposible. Aquello era fundamental para el equilibrio de la historia. De no haber sido así, el público perdería respeto por Grant. Marian le planta cara de una forma que Grant nunca había experimentado. Los dos están en una situación en que necesitan apoyo, sin que eso qiera decir que no amen a sus respectivas parejas. La vida es como es, y te da lo que te da. Tienes que vivirla lo mejor que puedas, y ellos lo hacen», explica Urdl.

Dukakis ya conocía a Polley antes del rodaje, pues habían trabajado juntas en The Event, de Thom Fitzgerald. Incluso había visto sus cortos. «Aun así, no me esperaba la madurez de este guión, su complejidad y su lucidez. Es un trabajo muy logrado».

En el papel de Aubrey, el marido incapacitado de Marian que acapara toda la atención de Fiona, está Michael Murphy. En 1971, Murphy trabajó con Julie Christie en Los vividores, de Robert Altman. Desde entonces, ha trabajado a las órdenes de directores como Woody Allen, Paul Mazursky, Peter Weir, Tim Burton, Oliver Stone, Elia Kazan, Orson Welles y Paul Thomas Anderson. «Away From Her es muy vanguardista», opina Murphy. «Es uno de los guiones más interesantes que he leído en mucho tiempo. Sólo tengo palabras de admiración hacia Sarah. He trabajado con muchos grandes directores en este mundo, y ella se encuentra entre los mejores».

Para una persona tan habladora como él, encarnar al silencioso Aubrey ha supuesto un reto interpretativo impresionante. «Aubrey contrajo una enfermedad en el tercer mundo que lo confinó a una silla de ruedas, y nunca habla. Él y Fiona sintonizan de una forma extrañamente romántica, y Grant se convierte en el intruso. Expreso toda la emoción con la cara, algo que me encantó, porque no tuve que memorizar ni una palabra», bromea. «Así que mi interpretación es toda psicología. Me siento un poco mal por los compañeros que han trabajado conmigo, como Gordon. Ha debido de ser como actuar junto a un trozo de piedra. Gordon es un actor formidable. Julie y yo trabajamos juntos hace 35 años, y nos hicimos muy buenos amigos. Ella sigue siendo igual que entonces. Hemos retomado la relación en el mismo punto en que la dejamos, sólo que mejor. Me resultan facilísimas las escenas con ella. Respecto a Olympia, a la que no conocía, es fantástico trabajar con ella. Todo el mundo se ha entregado completamente a su personaje».

Rematando el reparto principal están Kristen Thomson, en el papel de Kristy, y Wendy Crewson, en el de Madeleine. Thomson, que trabajó en el galardonado corto de Polley I Shout Love, y que estaba deseando volver a trabajar con ella, declara: «Para mí, Away From Her es una historia sobre un amor prolongado, profundo y de toda una vida, por lo que está despojada de todas las trampas que caracterizan al género romántico. Trata de dos personas al final de su romance, cuando tienen que vivir separadas por primera vez, que es un momento tan importante como cuando conoces a alguien. Mi personaje es la confidente de Grant. Yo le ayudo con parte de la transición de estar con su mujer a sobrellevar el Alzheimer. Gordon es un actor muy sincero, su Grant se abre poco a poco, asumiendo paulatinamente la información, aceptando lo que le está pasando a su esposa. Hace que ese sutil cambio tenga encanto y dramatismo. No es una historia sobre el Alzheimer en sí, que sin embargo impulsa el drama que Fiona y Grant tienen que vivir juntos».

Y, finalmente, llegó Wendy Crewson para interpretar a la directora de Meadowlake. Crewson, que está casada con Michael Murphy en la vida real, disfrutó interpretando a un personaje que hablaba en círculos alrededor del silencioso Aubrey, interpretado por Murphy. «Es el primer largometraje de Sarah, ¡y me siento muy orgullosa de estar en él! Creo que es una mujer con mucho talento, fácil de tratar. Ha escrito a mi personaje como una supervisora eficaz y detallista que tiene que encajar la ira de Grant. «Esa ira», observa Crewson, «es más bien respecto a la situación. Los directores de residencias de este tipo suelen ver mucho resentimiento de las familias y muchos cónyuges que se sienten culpables, y Grant es un marido que se siente culpable».

CRÍTICA por Julio Rodríguez Chico

Olvidos y recuerdos de una vida

La canadiense Sarah Polley es la penúltima actriz en dar el salto a la dirección, y lo hace con un melodrama de corte intimista y espíritu contemplativo, muy en la línea de los papeles que ella misma ha venido interpretando. Algunos han visto en ello la ausencia de una “personalidad” cinematográfica propia, que la empujaría a imitar los modos de directores con los que había trabajado como Atom Egoyan o Isabel Coixet. Otros lo han calificado como señal de coherencia y madurez de quien aprovecha el cine como un medio para trasmitir estados interiores de individuos que buscan el equilibrio emocional en un mundo difícil. Viendo su ópera prima en la pasada Seminci, da la impresión de que se acerca más a lo segundo, pues sus cuidadas imágenes y el retrato de personajes respiran sinceridad, sensibilidad y una voluntad de atender a los aspectos más humanos del cine.





Por eso, en su película importan más los silencios que los diálogos, la expresividad de la mirada que la acción exterior, la ambientación del entorno más como espejo anímico de los protagonistas que como belleza puramente estética. Aquí lo que intenta reflejar son los momentos finales de un matrimonio, cuando en ella se manifiestan los primeros síntomas de Alzheimer y es ingresada en una residencia especializada. Polley sabe trasmitir la delicadeza de un amor maduro que llega hasta el heroísmo de renunciar a todo por el otro, y también acierta a sugerir un pasado en el que se adivinan momentos de infidelidad sobre los que han “pactado” no hablar pero que permanecen en la memoria. Película, por tanto, sobre el amor y el perdón, sobre la memoria y el presente, temas tratados con una sutilidad y elegancia que elevan la cinta por encima de la típica historia melodramática y sensiblera.

La oportunidad de abordar el Alzheimer de Fiona no se queda en el análisis de una enfermedad y en la reacción que genera en un marido desconcertado. Va mucho más allá, y viene a convertirse en una suerte de purificación por un pasado de engaño y cobardía en el que no se supo o no se quiso afrontar la verdad, en una oportunidad que la vida les ofrece para engrandecer su amor mutuo y en una invitación para curar una herida mal cicatrizada. Es también la mirada sobre el individuo como persona que necesita tener su pasado, hasta el punto de que perder los recuerdos puede suponer, en cierta medida, su degradación o deshumanización: tanto Fiona como su marido Grant afrontan, de esta manera, la recta final de su vida como una lucha por recuperar el tiempo perdido, un pasado dormido en el silencio de su “mirar hacia otro lado”. Es la exigencia del supremo sacrificio que se exige a Grant, entregar su mujer a otro hombre porque en su enfermedad ha dejado de ser “ella”, y también la demostración de hasta dónde esta dispuesto a llegar por amor.




Lo curioso es que tal prueba se pone en escena sin dramatismos extremos ni histrionismos interpretativos, con la mayor serenidad y ánimo contemplativo, algo que no resta emoción y dureza interior a las secuencias. Éstas son rodadas con una planificación primorosa y con un tempo lento, adecuado para una historia que exige el sosiego de unas almas que sienten el desgarro de la muerte, y que necesitan de un tiempo preciso para que la verdad de sus vidas se repose y penetre también en el ánimo del espectador. Pero todo ello sería imposible de trasmitir sin unos rostros y un oficio, algo que sin duda tienen el dúo interpretativo. Julie Christie logra un papel sublime en su contención expresiva, con una evolución desde la lucidez de conciencia hasta la progresiva pérdida de identidad, con una elegancia admirable y una belleza que parece no haberse marchitado desde los tiempos de “Doctor Zhivago”; la réplica la pone Gordon Pinsent en su papel de atribulado esposo, extraordinariamente elocuente en su mirada de renuncia y generosidad. Por otra parte, la fotografía atrapa una luz invernal casi cegadora que otorga romanticismo y melancolía a la historia, a la vez que sirve de metáfora sobre la memoria y su pérdida.

Cine lírico y lleno de sensibilidad, de ritmo lento y pausado, de carácter independiente y alejado de convencionalismos, idóneo para un espectador que prefiera historias interiores y dramas llenos de sentimientos profundos. Ternura, melancolía y dolor contenido que experimentan los protagonistas y que se precisan del mismo sosiego en un público dispuesto a contemplar una bella historia de amor y de perdón. Sin duda, Sarah Polley entra con buen pie en la dirección cinematográfica al ofrecernos esta sentida y sincera historia, que bebe de la misma vida y que por eso conectará especialmente con aquellos que hayan vivido experiencias similares
ENLACES

Ficha en IMDb
Web oficial (España): www.notrofilms.com/lejosdeella
Web oficial: www.lionsgate.com/awayfromher
Web oficial de la Seminci: www.seminci.es
Otras películas del reparto: Julie Christie ("La vida secreta de las palabras", "Descubriendo Nunca Jamás", "Harry Potter y el prisionero de Azkaban", "Troya", "5 hombres para Lucy", "La máscara del faraón"), Gordon Pinsent ("Atando cabos"), Michael Murphy ("X-Men: La decisión final", "En la cumbre", "Silver City", "Magnolia"), Wendy Crewson ("Los seis signos de la luz", "The Santa Clause 3: The Escape Clause", "La alianza del mal", "Bajo cero", "La sombra de un secuestro", "The Santa Clause 2", "Between strangers", "El 6º día", "Lo que la verdad esconde", "El hombre bicentenario" )

Fotografias
Principales fotografias del films